martes, 26 de junio de 2012

No merece la pena.


Cuántas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas. Cuantas veces dejamos que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Algunos simplemente no esperan nada de tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lagrimas y un largo adiós.

 Si deseáramos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos con la frase “comenzar de nuevo”. ¿Cuántas  cosas nos perderíamos? Serian como aquellas cosas que se pierden accidentalmente en una mudanza y luego se extravían. Perderíamos  el calor del primero beso. La nostalgia por amores pasados y la inocencia como nos entregamos  a lo desconocido.  Quedaron atrás los amigos que iban a ser eternos, los abrazos cálidos, el día que pensábamos que se iba a acabar el mundo, el dolor más bonito, la sonrisa más preciosa del mundo.

¿En realidad comenzaos una nueva vida o matamos otra llena de recuerdos? Dejamos una vida y un presente que no da infinitas oportunidades  para soñar como un futuro perfecto que no existe  o un pedazo de cielo donde no sabemos lo que nos espera. Yo de todo esto pienso que bueno la vida tiene esos momentos que quieres olvidarlo, pero si olvidáremos  todo eso olvidaríamos a personas espectaculares, la vida es así y no merece la pena que por un mal momento olvidemos lo demás.


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