martes, 26 de junio de 2012

No merece la pena.


Cuántas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas. Cuantas veces dejamos que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Algunos simplemente no esperan nada de tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lagrimas y un largo adiós.

 Si deseáramos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos con la frase “comenzar de nuevo”. ¿Cuántas  cosas nos perderíamos? Serian como aquellas cosas que se pierden accidentalmente en una mudanza y luego se extravían. Perderíamos  el calor del primero beso. La nostalgia por amores pasados y la inocencia como nos entregamos  a lo desconocido.  Quedaron atrás los amigos que iban a ser eternos, los abrazos cálidos, el día que pensábamos que se iba a acabar el mundo, el dolor más bonito, la sonrisa más preciosa del mundo.

¿En realidad comenzaos una nueva vida o matamos otra llena de recuerdos? Dejamos una vida y un presente que no da infinitas oportunidades  para soñar como un futuro perfecto que no existe  o un pedazo de cielo donde no sabemos lo que nos espera. Yo de todo esto pienso que bueno la vida tiene esos momentos que quieres olvidarlo, pero si olvidáremos  todo eso olvidaríamos a personas espectaculares, la vida es así y no merece la pena que por un mal momento olvidemos lo demás.


viernes, 22 de junio de 2012

Querer a quien nos quieren.


A veces  sientes que no puedes vivir sin una persona… sientes que si te deja, tu mundo se va con ella y sientes que todo se derrumba. Todo se viene encima y te preguntas tantas cosas sin que nadie pueda darte respuestas…  y simplemente no olvidas a esa persona. Solo te acostumbras a vivir sin ella. Esa persona  siempre te acompaña en tus pensamientos  y nunca abandona tu corazón. Y quiere olvidar lo que fue, lo que es, lo que será... Lo que pudo ser y no fue, lo  que podría ser y no será. Pero no puedes… todo es tan difícil para ti.

No puedes olvidar aquellos buenos momentos que pasamos juntos, los malos ratos de los que pudiste aprender…  No puedes dejar de soñar en un futuro en el que solo importa un “te quiero” de la persona que sufres a diario sin querer…  Y es que a pesar de intentar ser felices siempre habrá algo que te lo impedirá serlo, por eso cuando la vida te da 1.000 para llorar, si la que tienes 1.001 para sonreír. Lo más fácil es llorar, aprende a sonreír a la vida, si ella te sonríe a ti.

Lucha por tus sueños quizás se cumplan, si no luchas tal vez te arrepientas, porque tal vez podrías a verlo logrado.

Conseguir una sonrisa cada día de la gente que quieres es el mejor regalo que puedes hacerte… Intenta hacer feliz a quienes quieres, e intenta tu también sonreír con ellos a pesar de las dificultades y deja de pensar en  tonterías que la vida es corta… Aprovecha al máximo cada momento. No estés mal  por el pasado no puedes estancarte en el, piensa en el futuro porque ya vendrá solo, todo lo marca tu presente.  Tu presente marca quien fuiste y quien serás... por eso vivielo sin pensar en los demás. Porque muchas cosas vienen sin pensarlas porque muchas cosas vendrán que ni pensamos. Porque muchas veces pensamos cosas que no vendrán, porque muchas cosas se pierden pro pensar demasiado. Deja que tu sonrisa cambie el mundo, pero no dejes que el mundo cambie tu sonrisa. Aprende a soñar a ilusionarte, pero no dejes que nadie controle tus sueños e ilusiones. A prende a saber bajarte a tiempo de las nubes y aprende a dar importancia a las coas realmente importantes.  Y si de verdad quieres a alguien solo con HACERLE FELIZ ES SUFICIENTE.

Aunque no puedas tener sus palabras bonitas o sus besos o caricias. Aunque te derrumbes día a día por no poder demostrar todo lo que sientes... aunque  creas que no puedes seguir el camino sin esa persona en tu vida... solo con verle feliz aunque no sea a tu lado debería bastarte… a mi me basta y solo me importa esto: VERTE FELIZ.

Y nunca digas que nadie te quiere... porque entonces no pensaste  en todas esas personas que están a tu lado siempre.

miércoles, 20 de junio de 2012

Vivir la vida a nuestra manera.

He cometido muchos errores. He llorado por quien no debía y he reído con falsas amistades. He tropezado dos veces con la misma piedra y cuando pensaba que ya no lo haría más me empujaron y caí estampada con la tercera. He perdonado mucho, hasta que me tomaron por tonta. He callado te quieros que por miedo o por inseguridad se quedaron en el aire y he regalado te quieros simplemente por cumplir. Ha habido veces que me he despertado con ganas de comerme el mundo y otras que parece que el mundo me comía a mí. He gritado con fuerza pero mi voz nunca salía. He callado verdades por no hacer daño. Hay días que dormía solo para poder verte en mis sueños y días en los que no podía dormir pensando que a la mañana siguiente te tendría a mi lado. He pasado por fases. He sido una niñata inmadura y ahora estoy madurando, aunque sea a base de palos que me da la vida. He creído en lo imposible hasta que se destrozaron mis metas. He abrazado a la persona que pensé que nunca me haría daño y me dado cuenta de que esa persona no se merecía ni el roce de mi piel. He besado con dulzura. He besado con pasión. He cantado en la ducha hasta que mi garganta no podía más. Ha habido días que me sentía preciosa y otros que no quería ni mirarme al espejo. He disfrutado de pequeños detalles…y he aprendido poco a poco en qué consiste la vida. El secreto de la vida está en no arrepentirse de nada y afrontar todo con una sonrisa. El secreto de la vida está en vivirla..

sábado, 16 de junio de 2012

Siempre hay que ser fuerte. Llorar es de humanos.

En el fondo, a todos nos gusta pensar que somos fuertes. Que vamos a poder con todo lo que nos venga encima, que pudimos con lo de ayer y que podremos también con lo de mañana. Pero más en el fondo, sabemos que eso no es verdad. Porque ser fuerte no consiste en ponerse una armadura antirrobo ni en esconderse detrás de un disfraz; ser fuerte consiste en asimilarlo. En asimilar el dolor y en digerirlo, y eso no se consigue de un día para otro, se consigue con el tiempo. Pero como por naturaleza solemos ser impacientes y no nos gusta esperar, escogemos el camino corto. Escogemos el camino de disfrazarnos de algo que no somos y disimular. Sobretodo disimular.Si, a todos nos gusta disimular los golpes, sonreír delante del espejo y salir a la calle pisando fuerte, para que nadie note que en realidad, lo que nos pasa de verdad, es que estamos rotos por dentro. Tan rotos que ocupamos nuestro tiempo con cualquier estupidez con tal de no pensar en ello, porque el simple hecho de pensarlo hace que duela. Pero a veces, bueno… a veces tienes que darte a ti mismo permiso para no ser fuerte, bajar la guardia y darte una tregua. Está bien bajar la guardia de vez en cuando. No queremos hacerlo porque eso supone tener un día triste, uno de esos viernes que saben a domingo, un día de esos que duelen, de recordar y echar de menos. A los que ya no están, y a los que están, pero lejos. Sin embargo, hay momentos que es lo mejor que puedes hacer: darte una tregua. Poner tu lista de reproducción favorita, tumbarte en la cama, y si hace falta llorar. Llorar todo lo que haga falta. Eso no nos hace menos fuertes; eso es lo que nos hace humanos.