Muchas veces creemos que los amigos van a estar ahí para siempre, que te van a ayudar en todo. Consideramos amigos a mucha gente, gente que si estas mal, ellos ni lo sabe, esos no son los amigos que queremos tener. Los amigos que queremos tener son esos que siempre, y siempre están ahí, pues si estas riéndote se ríen contigo, si te caes no dudan en darte la mano para ayudarte a levantarte, si estas llorando pues te dan un pañuelo para secarte y si te sientes sola pues viene corriendo y te hace sentir que jamás estarás sola.
Esos son los tipos de amigos que queremos tener todos, ¿no? Pero de estas personas quedan pocas, conocemos a personas desde que somos pequeños, en esa edad las únicas cosas que duelen, son las caídas, los rodillazos, los raspones. Cuando te vas haciendo mayor vas pasando unas etapas de la vida. Cuando eres pequeño solo quieres jugar, reír, sin tener otra preocupación que jugar con tu juguete favorito, ese que le quieres llevar a todas partes, el que ha estado en los momentos más felices de nuestra infancia y a día de hoy todavía hay gente que sigue teniendo sus juguetes favoritos como un recuerdo de esa infancia.
Luego sigue la adolescencia esa etapa que no sabes en qué mundo estás, en que te estás metiendo en que estás haciendo mal para que todo el mundo te eche la bronca pues llegas a un punto en el que te hartas, te hartas de todo y empiezas a pasar, pues ya te empieza a dar igual todo. Esta etapa es en la que te das cuenta de cómo es realmente las personas y empiezas a tomar decisiones realmente importantes. Muchas veces pensamos que algunos problemas no tienen solución, pero eso es mentira, todo en esta vida tiene solución menos la muerte.
Y por ultimo esta la etapa de la madurez esta etapa costa de muchas cosas, De saber cómo elegir lo correcto para nuestro bien. Madurar significa ser responsable. Esta etapa te seguirá toda la vida, porque siempre estará esa responsabilidad que le tienes que enseñar al mundo para que vea que has cambiado, que no eres la típica niña que no se preocupa por nada.
La vida es así que a veces se tiene que cometer errores para darse cuenta de muchas cosas, incluso hasta para asentar la cabeza.